Dentro de la iniciativa La Iglesia en 12 semanas 2026, un proyecto que busca acercar a la sociedad la vida y la misión de la Iglesia en España, la cuarta semana está dedicada a la protección de menores como un compromiso firme y permanente de la Iglesia. Un deber moral y evangélico que nace del respeto a la dignidad de cada persona.
El abuso contra menores es una grave tragedia. Hiere profundamente a la víctima y a su familia, y supone una traición a la misión de la Iglesia. Por eso, la Iglesia rechaza de forma clara cualquier abuso sexual, de poder o de conciencia, los reconoce como pecado grave y delito, y pide perdón por el daño causado.
La acción de la Iglesia se articula en cuatro líneas esenciales: la escucha y el acompañamiento de las víctimas; la atención integral y la reparación del daño; la prevención; y la formación de todas las personas que trabajan con menores.
En España, este compromiso se concreta en oficinas de protección de menores, protocolos de actuación y el Plan de Reparación Integral a las Víctimas, el PRIVA.
Proteger al menor es cuidar la vida, la confianza y el futuro de todos.
El porqué del compromiso de la Iglesia
El contenido de la semana se articula en torno a ideas principales que ayudan a comprender el porqué del compromiso de la Iglesia. Entre ellas, se destacan:
- La Iglesia católica, por mandato del Señor, asume el compromiso claro y permanente de respetar a los menores; protegerlos y construir para ellos comunidades seguras;
- es un drama personal y social que hiere profundamente a la víctima y a su familia;
- traiciona la confianza del cristiano, la misión de la Iglesia y el compromiso de anunciar el mensaje liberador de Jesucristo;
- la Iglesia en España reconoce el daño causado y sigue pidiendo perdón;
- su acción se articula en cuatro líneas: Escucha y acompañamiento; atención integral al daño sufrido; reparación; prevención y formación.
Todas las diócesis y los institutos de vida consagrada han creado oficinas de atención a las víctimas
Jesús Rodríguez Torrente, director del Servicio de Coordinación y Asesoramiento de las Oficinas para la Protección de Menores, firma la reflexión de esta semana en la que reconoce que el abuso a menores, desgraciadamente, es una lacra que se ha establecido en la realidad social de una forma muy grave.
«La Iglesia católica, después del impacto que ha supuesto la toma de conciencia de la desprotección de los menores en nuestros entornos, ha tratado de responder con rapidez y decisión. Desde el año 2019, en que la Iglesia estableció de forma preferencial la norma de la atención a las víctimas de abuso y la protección del menor como ejes configuradores de nuestro trabajo, todas las diócesis y los institutos de vida consagrada han creado oficinas de atención a las víctimas. También se ha trabajado e instado a que las actividades de tiempo libre tengan un control muy seguro sobre menores. No hay ni una sola institución que no tenga el protocolo de detección y actuación en caso de abusos, y se ha ido creando una concienciación muy clara sobre entornos seguros y códigos de buenas prácticas. Se ha establecido un plan de prevención a tres fases para ir dando formación y cauces de actuación. En este momento, podemos decir que una media anual de 200.000 personas está realizando programas formativos y cobrando conciencia de estos temas. Creo, con sencillez, que estamos ofreciendo a toda la sociedad un modelo muy bueno de atención a víctimas, de detección de posibles abusos y de prevención», señala Jesús Rodríguez Torrente.
Respondiendo interrogantes
¿Cuál es el compromiso de la Iglesia frente al drama de los abusos? ¿Cuáles son los avances para la protección de menores? ¿En qué se concretan los trabajos de prevención, formación y actuación? Estas son algunas de las cuestiones que aparecen en este cuarto episodio del podcast de La Iglesia en 12 semanas 2026. El episodio cuenta con la participación de Samuel Segura, miembro de la Comisión Asesora del Plan de Reparación Integral de Víctimas de Abusos (PRIVA), y Sandra Várez, portavoz de la misma Comisión Asesora del PRIVA.
También, en el texto, se da respuesta a las preguntas más frecuentes sobre abusos a menores en el ámbito de la Iglesia. Además, desde la experiencia de la Iglesia, se ofrecen algunas conclusiones desde el reconocimiento que los abusos sexuales cometidos contra menores en el seno de la Iglesia son un problema grave por la altura de la misión que le ha sido confiada y que queda gravemente menoscabada. Son considerados pecados y delitos y como tal deben ser tratados.
Fuente: https://www.conferenciaepiscopal.es/
