El Secretario de Estado asistió a la Cámara de Diputados para la presentación de un libro sobre León XIV. Al margen del evento, respondió a las preguntas de los periodistas sobre la situación internacional: «Dejen en paz al Líbano. Los problemas deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia», instó el cardenal. Y respecto a su trabajo junto al Papa, afirmó: «Hay un buen diálogo; él escucha mucho».
Si se encontrara cara a cara con el presidente estadounidense Donald Trump, el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin le diría: «Pon fin a esto cuanto antes, porque el peligro real de una escalada está en puertas. Yo diría: “Deja en paz al Líbano…”». El cardenal afirma que el mismo mensaje debería dirigirse también a los israelíes para que intenten resolver los problemas que puedan existir, o que crean que existen, por la vía pacífica de la diplomacia y el diálogo.
El cardenal compartió sus reflexiones sobre el panorama internacional en respuesta a las preguntas de los periodistas en la Cámara de Diputados, al margen de la presentación de León XIV. ¿Quién dicen que soy? Soy hijo de San Agustín , un libro publicado por la editorial Cantagalli y escrito en coautoría por el experto vaticano Ignazio Ingrao y el padre agustino Giuseppe Pagano.
Trabajando junto al Papa León
El cardenal habló precisamente sobre el Papa León XIV con los periodistas que le preguntaron cómo era trabajar junto al primer Pontífice estadounidense de la historia: «Es muy fácil», explicó. «Hay un buen diálogo, un buen intercambio. Escucha mucho y tenemos una buena relación».
El Secretario de Estado también habló sobre la capacidad de escucha del Papa durante su intervención desde el estrado de los oradores, donde, moderado por la corresponsal de Associated Press en el Vaticano, Nicole Winfield, también se encontraban el Padre Joseph L. Farrell, Prior General de la Orden de San Agustín; Pierferdinando Casini, presidente del Grupo Italiano de la Unión Interparlamentaria; y Elena Beccalli, rectora de la Universidad Católica del Sagrado Corazón.
Paz desarmada y desarmante
«Escuchar es un acto de gran significado eclesial. La disposición del Papa a escuchar es una gran lección para todos, tanto dentro como fuera de la Iglesia», afirmó Parolin, señalando tres «puntos fundamentales», diferentes, pero conectados, que ayudan a perfilar la persona y el ministerio del 267.º Sucesor de Pedro.
Primero, «paz desarmada y desarmadora», ese llamado «penetrante» que el recién elegido Pontífice proclamó el 8 de mayo de 2025 desde la Logia de las Bendiciones. Una fórmula que «sigue resonando con calma y firme insistencia cada domingo, invitándonos a deponer las armas y a seguir otros caminos que no sean los del lucro y el poder». Una palabra «necesaria» ante «los dramáticos acontecimientos que están incendiando Oriente Medio» y otros conflictos que parecen no tener fin.
Este anhelo de paz sitúa a León XVI en la misma línea que todos los Papas del siglo pasado, señaló el cardenal Parolin: desde Benedicto XV, quien instó a las naciones a no declarar la Primera Guerra Mundial, que más tarde denunció como una «matanza inútil», hasta Pío XI, un firme «opositor» de toda forma de totalitarismo, y Pío XII, quien imploró a los líderes de las naciones que «no pusieran en peligro a la humanidad» con la Segunda Guerra Mundial. Y también Juan XXIII con su histórica Pacem in Terris y Pablo VI con Populorum Progressio, en la que afirmó que «el desarrollo es el nuevo nombre de la paz».
Hoy, en esta «desestabilización global que se agrava cada día», mientras aumenta el gasto militar y se evidencia la «irracionalidad» de una relación entre pueblos basada en el miedo y la dominación de la fuerza, «el Papa propone escuchar, dialogar y amar», comentó Parolin.
Compromiso con la unidad
«La unidad de la Iglesia», fue el segundo punto que destacó. «Hoy existen muchos motivos que empujan al cuerpo eclesial a la división», observó el Secretario de Estado: por un lado, quienes, «en nombre de una apertura indiscriminada», corren el riesgo de reducir a la Iglesia a la lógica política del mundo; y quienes, en nombre de la tradición, «niegan todo progreso», presentando a la Iglesia como una «fortaleza sitiada». Por ello, León XIV insiste «en el firme testimonio de sus miembros y de sus miembros: todos estamos llamados a construir esta unidad».
Para salvaguardar la comunión en todos los niveles, el Papa muestra su preferencia por el diálogo, escuchando con paciencia las inquietudes de todos. Es el camino más largo, pero es el que busca desenredar los nudos, afirmó el cardenal. León XIV ha demostrado no temer la confrontación, confiando en que la apertura al diálogo reabrirá caminos de encuentro y paz.
Estilo sinodal
Y es este aspecto el que introduce el tercer elemento, a saber, «el estilo del pontificado». Un estilo marcado por la sinodalidad, que para el Papa Francisco es el «rostro» de la comunión en la Iglesia. El entonces Cardenal Prevost, recordó Parolin, participó en las dos sesiones del Sínodo sobre la Sinodalidad y aportó su contribución a «una Iglesia que escucha». Ahora, en la Sede de Pedro, «demuestra su aceptación de la sinodalidad como estilo de gobierno. No oculta su preferencia por las decisiones compartidas». Esto se evidencia en el Consistorio con los miembros del Colegio Cardenalicio el pasado enero y en el otro Consistorio previsto para junio, con «la petición a los cardenales de reflexionar sobre cómo la sinodalidad puede ayudar al Papa en el ejercicio de su ministerio». «No se trata de una forma débil de primacía», aclaró el Secretario de Estado: «Involucrar, hacer participar a la gente, es un signo de entender el gobierno como una cuestión de servicio, no de poder».
El cardenal Parolin también comentó el estilo «sencillo y conciliador» del papa León XIV, cuyas palabras «siempre mesuradas en tono y contenido, en un momento en que quienes gritan más fuerte y repetidamente, sin fundamentar sus afirmaciones, tienen razón». «Algunos», añadió, «quieren contrastarlo con el estilo más firme, directo e incisivo del Papa Francisco. Pero si observamos la trayectoria de la Iglesia, ninguno de los pontífices ha ejercido su ministerio de la misma manera. Todos han heredado el legado de sus predecesores, desarrollando su propio servicio a la Iglesia. De esta forma, se establece la continuidad».
Discurso del padre Farrell
El discurso del padre Farrell, detallado y basado en recuerdos personales fruto de una relación cercana y duradera, destacó la rica trayectoria de Robert Francis Prevost: «Su experiencia como misionero, prior provincial, prior general, obispo, cardenal y, ahora, Papa nos permite ver cómo Dios obró en él y a través de él», afirmó. «Es una realidad que merece nuestra reflexión personal y comunitaria».
El Prior de los Agustinos aseguró a los presentes que «aún tenemos mucho que aprender de Roberto Prevost, el Papa León. De acuerdo con su estilo de vida y liderazgo, tendremos muchas oportunidades de verlo crecer en el papel que se le ha confiado. Como hemos escuchado y repetido muchas veces, es un hombre metódico, como un buen matemático: primero escucha, luego analiza minuciosamente la idea o el argumento en cuestión, consulta con otros y finalmente toma una decisión». De ahí la invitación a «seguir orando» por el Papa «con la misma frecuencia, o incluso más, que las veces que le pedimos que ore por nosotros».
Paz y educación
En su discurso, Casini enfatizó la conexión entre León XIV y su predecesor, quien se convirtió en una voz de paz en una época desgarrada por la guerra: «En un mundo asolado por más de 50 conflictos, León retomó el legado de Francisco y relanzó con fuerza el llamado a la paz, convencido de que la Iglesia existe para ofrecer al mundo un horizonte de reconciliación».
Por su parte, Becalli se centró en el tema de la educación en la enseñanza del Papa León: no «una simple transmisión de conocimientos técnicos», sino «un proceso de formación integral del alma» que encuentra «profundas raíces en el pensamiento de San Agustín». El obispo de Hipona estaba, de hecho, convencido de que «todo acto educativo es, en última instancia, un camino hacia la verdad». Y así también León XIV.
Fuente: https://www.vaticannews.va/
