El programa impartido por Hogar Abierto es gratuito y persigue evitar que se produzcan conductas de instrumentalización de los menores por parte de sus progenitores durante estos procesos, conductas tipificadas como negligencia en el cuidado
La concejala de Bienestar Social, Gloria Manoja, el concejal de Educación, Francisco García, junto al equipo de tratamiento familiar, servicios sociales comunitarios y personal del Centro de la Mujer de Torremolinos, han participado hoy en una reunión para abordar el programa de Intervención Post-Ruptura: Prevención del Maltrato Infantil en los procesos de separación o divorcio que Hogar Abierto lleva a cabo en Torremolinos, único municipio junto con Málaga en el que se pone a disposición de los vecinos este servicio.
En los casos en los que una separación o divorcio se produce sin un acuerdo real de los progenitores, es cuando existe mayor riesgo de aparecer conductas de instrumentalización de los menores por parte de sus progenitores. Esas conductas están tipificadas como negligencia en el cuidado y en ocasiones se configura como una forma de maltrato infantil, especialmente si se tienen en cuenta las repercusiones emocionales en el momento presente como en un futuro inmediato de los hijos.
Este programa es gratuito para las familias que participen, que serán derivadas desde los servicios sociales del Ayuntamiento. Se aumenta así la cartera de servicios que los recursos públicos tienen a su disposición, ofreciendo la posibilidad de atender a las familias afectadas por un recurso especializado en esta problemática.
El programa Post-Ruptura tiene tres niveles de intervención: la Escuela de Familias, dirigido a la intervención con familias que acaban de solicitar un proceso de separación o divorcio (prevención selectiva); la intervención terapéutica, dirigida a intervenir con familias que tengan un problema instaurado y donde se pretende minimizar las consecuencias del daño que se está produciendo (prevención indicada); y el acompañamiento tras la intervención con un profesional que realice funciones similares a las que tiene asignadas un Coordinador de Parentalidad, dirigido a aquellas unidades familiares donde, a pesar de haber participado en la intervención anterior, exista un riesgo elevado de volver a aumentar el nivel de conflictividad, poniendo en riesgo el bienestar del menor a través de conductas y actuaciones negligentes hacia los hijos derivadas del conflicto parental.
El primer nivel se realiza de forma grupal mientras que en los dos siguientes se hace una intervención individual en cada caso.
Como actividad complementaria, con el fin de habilitar a más profesionales en la intervención con esta problemática, se realizará una formación especializada donde se contemple el protocolo de trabajo y la metodología utilizada, las estrategias terapéuticas a tener en cuenta y las resistencias más comunes que existen en este tipo de intervenciones.
Fuente: https://www.torremolinos.es/
