
El Centro de Estudios Andaluces publicó un mensaje en twitter el pasado 4 de agosto de 2023 en el que reconoce la violencia revolucionaria que pudo llevar a España a una dictadura comunista, y de la que fueron víctimas miles de españoles, incluido Blas Infante del que de cumplían 87 años de su arresto.
Cuando este centro de estudios se refiere a la “quiebra de la convivencia y la democracia liberal”, no puede referirse a otra idea que los cientos de atentados y violencia que se sucedieron entre febrero y julio de 1936 y que por denunciarlo el jefe de la oposición en el Congreso, Jose Calvo Sotelo, posiblemente le costó la vida, al ser asesinado por miembros de la policía del gobierno, “la motorizada”.
Con esta afirmación, este centro de estudios evidencia que la triste Guerra Civil que padeció España y que fue una guerra entre hermanos, no tuvo un origen tan simple como un “golpe de estado” de unos militares golpistas frente a una democracia pacífica y progresista en derechos y libertades como defienden las “leyes de memoria”, sino que fue un alzamiento al que se sumó media España frente a un movimiento de violencia revolucionaria que pudo llevar a España a una dictadura comunista. Es decir, que no fue una guerra de “demócratas” contra “fascistas” como también plantea las leyes de memoria, sino que fue mucho más compleja como señala el historiador hispanista Stanley Payne.
Para aquellos que defienden la violencia revolucionaria que acabó con la II República y a sus actores principales, este mensaje ha sentado muy mal y ha habido reacciones muy duras frente a este mensaje dado que parece que no aceptan opiniones distintas sobre el origen de la Guerra Civil a la del “golpe de estado”, por lo que el Centro de Estudios Andaluces ha tenido que pedir disculpas.

Sobre la quiebra de la convivencia, baste leer algunos de los discursos del lider socialista Largo Caballero incitando a la violencia revolucionaria para llegar a la dictadura de proletariado comunista y que surtieron el efecto de una ola de atentados y de violencia desde las elecciones de febrero de 1936 cuyo carácter fraudulento ha sido acreditado por Manuel Alvarez y Roberto Villa hasta julio de ese año, cuando se asesinó al lider de la oposición Calvo Sotelo y fue lamentablemente la chispa que detonó en el alzamiento militar del 18 de ese mes:
«Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas, nuestra labor habrá de ser doble, porque con nuestros aliados podremos laborar dentro de la legalidad, y ganando las derechas tendremos que ir a la guerra civil declarada. Y esto no es una amenaza, es una advertencia. Y que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas: que nosotros las realizamos».

