La Iglesia mexicana advierte sobre los posibles riesgos relacionados con la trata de personas, la explotación sexual y otras formas de violencia durante la celebración del Mundial 2026. Asimismo, hace un llamado a la corresponsabilidad comunitaria para la protección de la vida y la dignidad humana.
Ante el gran acontecimiento deportivo de la FIFA 2026, que se llevará a cabo durante los meses de junio y julio en México, la Comisión para la Protección de Menores de la Arquidiócesis Primada de México se suma al llamado de organismos internacionales, instituciones especializadas y autoridades competentes para fortalecer la prevención de posibles actos delictivos.
El organismo manifiesta su profunda preocupación por los riesgos que representan contextos de alta movilidad y concentración masiva de personas, en relación con la trata de personas, la explotación sexual y otras formas de violencia contra niñas, niños, adolescentes, mujeres, personas migrantes y personas en situación de vulnerabilidad.
El documento, hace un llamado a la conciencia sobre la responsabilidad colectiva de generar ambientes seguros, dignos y de cuidado, afirmando: “la dignidad humana no se compra, no se vende y no puede ser explotada”.
Además, indican que “toda persona, especialmente las niñas, niños y adolescentes, debe ser protegida, cuidada y acompañada”.
Factores de riesgo que pueden favorecer la victimización
Detalló que recientemente el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México detectó diversos factores de riesgo como el uso de redes sociales, aplicaciones de mensajería, plataformas digitales y videojuegos como posibles medios de contacto o captación de víctimas.
Las falsas promesas a personas migrantes de empleo, hospedaje, traslado, apoyo económico o regularización, constituyen otro sector vulnerable, así como la desinformación y la confusión sobre lo que implica la trata de personas.
Corresponsabilidad en la proteccion de la dignidad humana
En este contexto la Comisión hace una invitación a fortalecer la prevención, la detección oportuna, la denuncia responsable y la protección de las posibles víctimas durante este periodo.
Afirma que “el combate a la trata de personas y a la explotación sexual exige corresponsabilidad, vigilancia comunitaria, información clara y compromiso decidido con la protección de la vida y la dignidad humana.”
La instancia de la Arquidiócesis encargada de la protección de menoresde invita a párrocos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, catequistas y agentes de pastoral a sumarse hablando con claridad sobre estos delitos en espacios pastorales; colocar materiales informativos en lugares visibles; orientar a madres, padres de familia y tutores sobre los riesgos presentes en entornos digitales y difundir los protocolos de protección de menores.
Fuente: https://www.vaticannews.va
