El Gran Capitán, el genio militar de Montilla que revolucionó la infantería y dio origen a los Tercios
RedacciónLectura 3 min
El 1 de septiembre de 1453 nació en Montilla (Córdoba) Gonzalo Fernández de Córdoba y Enríquez de Aguilar, conocido por la historia como el Gran Capitán. Estadista, diplomático, caballero renacentista, capitán general y virrey de Nápoles, fue el artífice de una nueva concepción de la infantería que acabaría dando lugar a los Tercios españoles, la fuerza militar más temida de Europa durante siglo y medio.
Sangre de la alta aristocracia andaluza
Vino al mundo en el seno de una familia de la alta aristocracia andaluza, los Aguilar y los Fernández de Córdoba, linaje de origen castellano afincado en la Subbética desde los tiempos de las conquistas de Fernando III el Santo. Su padre, Pedro Fernández de Córdoba, reunió en torno a su persona diversos señoríos como VIII señor de la casa de Aguilar, señor de Cañete de las Torres, Priego y Montilla, además de desempeñar los cargos de alcalde mayor y alguacil mayor de Córdoba. Su madre, Elvira de Herrera, descendía por línea materna de los Manrique y era prima de Juana Enríquez, reina consorte de Aragón, lo que hacía a Gonzalo pariente de Fernando el Católico.
De paje del infante Alfonso a hombre de Isabel la Católica
Tras una adolescencia a la sombra de su hermano mayor, Alfonso de Aguilar, primogénito y heredero de los bienes familiares, el joven Gonzalo fue conducido a la Corte a los doce años como paje del infante Alfonso, hermano de Isabel la Católica, gracias al apoyo de dos viejos amigos de su padre: Alfonso Carrillo, arzobispo de Toledo, y Juan Pacheco, maestre de Santiago. Durante tres años sirvió al infante, tiempo en el que comenzó su aprendizaje en el arte de la caballería, en el uso de las armas y en el conocimiento de las letras, la formación habitual de los donceles de buena familia.
A la muerte del infante Alfonso pasó al séquito de la princesa Isabel. Fiel a la causa isabelina, inició su meteórica carrera militar en la Guerra de Sucesión Castellana, que continuó en la Guerra de Granada y, después, en las guerras de Italia contra los franceses, hasta alcanzar el rango de capitán general de los ejércitos de Castilla y de Aragón.
El genio que revolucionó la guerra
El Gran Capitán fue un genio militar que por primera vez manejó de forma combinada la infantería, la caballería y la artillería, aprovechando además el apoyo naval. Supo mover hábilmente a sus tropas y atraer al enemigo al terreno que él había elegido como más favorable, como demostró en las victorias de Ceriñola y del Garellano en 1503, que abrieron a España las puertas de Nápoles, cuyo virreinato asumió entre 1504 y 1507.
Su reorganización de la infantería —con la combinación de picas, arcabuces y espadas— revolucionó la técnica militar de su época y sentó las bases de los Tercios. Fue idolatrado por sus soldados y admirado por todos, incluso por sus enemigos.
Retirado de la corte por recelo real, Gonzalo Fernández de Córdoba pasó sus últimos años en Loja (Granada), donde murió el 2 de diciembre de 1515, a los 62 años. Sus restos descansan en el monasterio de San Jerónimo de Granada. Cinco siglos después, su figura sigue siendo sinónimo del mejor soldado español de todos los tiempos.
Imagen: Monumento al Gran Capitán en Córdoba. Foto: Xosema, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

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