De la Espriella declara la «contrarrevolución cultural» en Colombia: guerra abierta al wokismo y el Ministerio de las Culturas vuelve a llamarse de Cultura y Patrimonio
El presidente de Colombia anuncia una lucha «abierta y total» contra el wokismo, ordena retirar una treintena de obras del Museo Nacional, revisar los currículos escolares y proteger el patrimonio religioso.
RedacciónLectura 3 min

El presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, ha declarado la guerra al wokismo. El jueves 15 de octubre anunció el inicio de una «contrarrevolución cultural» con la que su Gobierno asume «una lucha abierta y total» contra esa ideología, a la que calificó de «uno de los grandes cánceres que amenazan la unidad nacional y a la sociedad colombiana».
El anuncio se produjo durante una visita al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, que volverá a llamarse Ministerio de Cultura y Patrimonio. Allí, el mandatario acusó al Gobierno anterior de Gustavo Petro de haber «fragmentado conceptualmente la cultura» y defendió que las instituciones públicas no deben utilizarse para imponer una interpretación ideológica de la historia: «Se acabó la perversidad de convertir la cultura en mecanismo de adoctrinamiento, sobre todo de los niños y adolescentes de Colombia. La función del Estado es garantizar la libertad cultural, no la de fabricar una cultura oficial que le sirva al Gobierno de turno», afirmó, según recoge El Tiempo.
Obras retiradas del Museo Nacional y revisión de los currículos
La ofensiva no se quedó en palabras. De inmediato se ordenó retirar al menos una treintena de afiches, fotografías y objetos de tres salas de exhibición del Museo Nacional de Bogotá, piezas alusivas a los movimientos LGBTI y feministas, a la Unión Patriótica y al Acuerdo de Paz. El presidente pidió además a la ministra Paola Holguín que desaparezcan de los espacios públicos las imágenes y obras dedicadas a Carlos Pizarro Leongómez, excomandante del grupo guerrillero M-19.
La batalla cultural forma parte de la agenda de De La Espriella desde el inicio de su mandato, hace apenas dos meses: ya había ordenado una revisión integral de los currículos y textos educativos para eliminar lo que su Gobierno denomina «ideología de género».
El patrimonio religioso, «memoria nacional»
El presidente vinculó la contrarrevolución cultural a la defensa del patrimonio religioso colombiano: «No debe ser vista como un asunto confesional, sino como parte de la memoria nacional. Las iglesias, conventos, el arte sacro, los archivos eclesiásticos, la música religiosa y las manifestaciones de religiosidad como las procesiones son parte fundamental de la cultura colombiana, bienes sin los que es imposible comprender la historia del país», señaló.
De La Espriella relacionó el wokismo con el lenguaje inclusivo, la llamada ideología de género y las lecturas de la historia que reducen el pasado a una confrontación entre opresores y oprimidos, una batalla en la que coincide con otros mandatarios como Donald Trump o Javier Milei. Las reacciones en Colombia no se han hecho esperar: mientras la exsenadora María Fernanda Cabal celebró el anuncio como un «buen comienzo» para que «Colombia recupere el sentido común», sectores progresistas lo han criticado.



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