Tras el anuncio militar de un golpe de Estado y la detención del presidente saliente Embaló, la sociedad civil denunció un complot orquestado para impedir la publicación de los resultados electorales. Mientras los militares instalaban a un general para encabezar la transición, circulaban en redes sociales fotos de los boletines oficiales de los colegios electorales que daban una clara victoria al líder opositor Dias, según informó una fuente a medios vaticanos.
Un «golpe de palacio». Lo que se ha descrito como el golpe militar de ayer en Guinea-Bissau, que supuestamente condujo a la detención del presidente saliente del país africano, Umaro Sissoco Embaló, es interpretado en estos términos por el parlamentario liberiano Edwin Melvin Snowe, miembro de la misión de observación electoral de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental) que supervisa las elecciones presidenciales y legislativas del 23 de noviembre en Guinea-Bissau. Snowe ya ha condenado rotundamente lo que está sucediendo en la nación de África Occidental.
El misterio que rodea la publicación de los resultados electorales
Los jefes de las delegaciones de observadores de la CEDEAO/CEDEAO y la Unión Africana, junto con expertos locales, expresaron su preocupación en las últimas horas por el arresto y la detención de los funcionarios responsables de la votación, calificándolo de «flagrante intento de subvertir el proceso democrático». Un comunicado emitido hoy por organizaciones de la sociedad civil denunció las incertidumbres que rodean los últimos acontecimientos.
Según los grupos Frente Popular y Espacio para la Concertación, Embaló y la cúpula de las Fuerzas Armadas «orquestaron» el golpe de Estado con el objetivo de impedir la inminente publicación de los resultados provisionales de las elecciones del domingo pasado, que, según se informa, revelaron la «derrota inequívoca» del presidente en ejercicio. Tras la votación, tanto Embaló como su principal rival, el candidato independiente Fernando Dias da Costa, proclamaron su victoria.
Los disparos y el toque de queda
Ayer, disparos a plena luz del día en el corazón de la capital, Bissau, y hombres armados patrullando las calles sumieron al país en el terror. Desde su independencia de Portugal en 1974, el país ya ha sufrido cuatro golpes de estado: en 1980, 1998-99, 2003 y 2012. El propio presidente, quien, según los militares, se suponía que estaba detenido, confirmó a France 24 que efectivamente había sido derrocado, mientras que los militares anunciaron haber tomado el control total del país.
«Se oyeron disparos de armas cortas cerca de la presidencia y la Comisión Electoral Nacional, pero duraron menos de media hora. Luego llegó el comunicado del mando de las Fuerzas Armadas, que hablaba de un golpe de estado y de la destitución del presidente», declaró telefónicamente a medios vaticanos una fuente de Bissau, que prefirió mantener el anonimato por razones de seguridad.
«Se impuso un toque de queda, aún vigente», informa la fuente, «de 19:00 a 06:00, y todas las emisoras de radio fueron clausuradas, incluida la católica Sol Mansi, a la que llegaron hombres armados y obligaron a suspender sus transmisiones». Desde entonces, «todo se ha paralizado; las escuelas están cerradas, al igual que las oficinas públicas, mientras que, por ahora, los pequeños comercios parecen estar abiertos y la gente puede circular con cierta libertad durante ese horario», a pesar de que las calles de la capital permanecen desiertas y bajo una intensa vigilancia militar, con puestos de control y registros.
El destino de la oposición y la transición liderada por un general
«Fotos de los boletines oficiales de las distintas secciones ya circulaban en redes sociales», continúa la fuente, «dando a Fernando Dias una clara victoria». El propio Dias, tras la noticia de su arresto por parte de los soldados, calificó el golpe y la detención de Embaló como un «complot orquestado» para alterar los resultados electorales previstos para hoy. Explicó en un video publicado en las redes que había logrado escapar de la custodia militar «por la puerta trasera», en un momento en que el líder opositor más destacado, Domingos Simões Pereira, y su partido, el PAIGC, ya habían sido excluidos de las elecciones por presuntos retrasos en la presentación de sus candidaturas.
Sin embargo, según las últimas informaciones, tanto Fernando Dias da Costa como Domingos Simões Pereira se encuentran detenidos, en medio de una incertidumbre generalizada.Los soldados, por su parte, han anunciado que el general Horta N’Tam ha sido nombrado jefe de la transición por un período de un año, en un país donde el anuncio de los resultados electorales ha generado una gran incertidumbre a lo largo de los años.
Inestabilidad y miedo
Guinea-Bissau, con su costa atlántica, se considera una ruta de tránsito de cocaína entre Latinoamérica y Europa, señalan los analistas. «La inestabilidad se debe precisamente a su ubicación estratégica en África Occidental, sumada a la fragilidad del Estado», observa la fuente de los medios de comunicación del Vaticano. «Es muy fácil traficar drogas a través de estas zonas, y quizás incluso los golpes de Estado contribuyan a la continuación de este tráfico», añade, en un contexto en el que la población se encuentra ahora «temerosa y expectante a la evolución de los últimos acontecimientos».
El llamamiento de los obispos
En un comunicado, los obispos de Bissau y Bafatá, Monseñor José Lambra Cá y Monseñor Víctor Luís Quematcha, lanzan un «llamamiento al respeto de la vida humana y los derechos fundamentales» en este momento «delicado», instando a las clases políticas y militares a mantener el «amor a la patria, el espíritu de sacrificio y el respeto a las normas democráticas». Ahora, escriben, es necesario dejar de lado los «intereses personales o de grupo» por el bien y el futuro de la nación.
Fuente: Un «golpe de palacio». Lo que se ha descrito como el golpe militar de ayer en Guinea-Bissau, que supuestamente condujo a la detención del presidente saliente del país africano, Umaro Sissoco Embaló, es interpretado en estos términos por el parlamentario liberiano Edwin Melvin Snowe, miembro de la misión de observación electoral de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental) que supervisa las elecciones presidenciales y legislativas del 23 de noviembre en Guinea-Bissau. Snowe ya ha condenado rotundamente lo que está sucediendo en la nación de África Occidental.
Fuente: https://www.vaticannews.va/
