En la Conferencia de Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), que se celebra actualmente en Nueva York, se reiteró con firmeza la posición del Vaticano sobre el uso pacífico de la energía nuclear: la responsabilidad, la seguridad y la cooperación internacional son pilares esenciales para generar confianza entre los Estados y garantizar la paz.
La delegación del Vaticano reiteró que la energía nuclear, si se utiliza correctamente, representa «un ejemplo tangible de cómo la ciencia y la tecnología pueden servir a la humanidad y al bien común». Este principio ya está consagrado en el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que reconoce el derecho inalienable de los Estados a desarrollar la investigación y las aplicaciones nucleares con fines pacíficos, respetando al mismo tiempo sus obligaciones de no proliferación.
La importancia del OIEA
Equilibrio y confianza son las palabras clave que la Santa Sede subraya en la declaración emitida con motivo de la Conferencia que se celebra actualmente en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Sin embargo, los derechos reconocidos por el Tratado no pueden obviar las responsabilidades que conlleva su ejercicio. En este contexto, se destaca el papel central del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), comprometido con la promoción de la seguridad, la transparencia y el desarrollo mediante programas de cooperación técnica y el fortalecimiento de las capacidades nacionales, especialmente en los países en desarrollo.
Garantizar un acceso equitativo a las tecnologías
Se prestó especial atención a la importancia de adoptar a nivel mundial instrumentos de verificación reforzados, como el Protocolo Adicional, considerado esencial para garantizar que los programas nucleares sigan siendo exclusivamente pacíficos. Al mismo tiempo, el Vaticano hizo un llamamiento a intensificar los esfuerzos para mejorar el acceso equitativo a las tecnologías nucleares, que hoy ofrecen aplicaciones médicas cruciales, mejoran la seguridad alimentaria y optimizan la gestión de los recursos hídricos.
Un contexto internacional preocupante
Sin embargo, también se hizo hincapié en los riesgos. La Santa Sede expresó su profunda preocupación por la seguridad de las instalaciones nucleares, especialmente en contextos de conflicto armado. Recordando el acuerdo internacional común que reafirma la prohibición absoluta de ataques militares contra dichas instalaciones, la delegación vaticana evocó las consecuencias catastróficas, incluso a largo plazo, que resultarían de cualquier fuga radiactiva. Los recientes acontecimientos internacionales, según la declaración de la delegación vaticana, han demostrado la gravedad de estos peligros y sus potenciales riesgos humanitarios y ambientales.
Un Oriente Medio libre de armas nucleares
La Santa Sede también hizo hincapié en el impacto a largo plazo de las actividades nucleares, incluyendo la extracción y la gestión de residuos radiactivos, e hizo un llamamiento a adoptar un enfoque responsable y sostenible que tenga en cuenta la protección del medio ambiente y la salud pública, así como las necesidades de las generaciones futuras.
Finalmente, la Santa Sede reafirmó el valor del multilateralismo y la cooperación internacional en el desarrollo de tecnologías nucleares civiles, reiterando la contribución que las zonas libres de armas nucleares pueden aportar a la estabilidad de diversos contextos regionales y apoyando las iniciativas en curso para establecer una zona libre de armas nucleares en Oriente Medio.
Solo mediante el respeto de las normas y obligaciones internacionales —concluye la declaración del Vaticano— el uso pacífico de la energía nuclear puede promover verdaderamente la confianza entre los Estados y la construcción de un mundo más pacífico y seguro.
Fuente: https://www.vaticannews.va/
