En abril, el chileno cumplirá 30 años representando a su país de forma ininterrumpida en Copa Davis, primero como jugador y más tarde como capitán
Si uno le pregunta a cualquier persona en Chile sobre alguien que sea sinónimo de Copa Davis en ese país, la gran mayoría de la gente pensará en Nicolás Massú. El ‘Vampiro’ lleva ya 30 años defendiendo la ‘Roja’ del tenis chileno: Su debut se produjo con 16 años frente a Canadá en 1996.
“Significa mucho, y todo. Representar a Chile para mí siempre ha sido un honor, y trato de poner lo mejor de mí. Empecé a los 15 años como invitado, aquí en el Estadio Nacional, en mi primera Copa Davis, y a los 16 años debuté. Han pasado muchos años, y espero seguir cumpliendo muchos más”, señala el oriundo de Viña del Mar.
Este hito no detiene la ilusión del ex número 9 del ranking ATP, de algún día llevar a Chile a levantar su primera Ensaladera de Plata: “Sigo con la misma pasión y motivación desde el día uno. Obviamente con la misma fuerza y convicción de que con un equipo unido, podemos hacer grandes cosas”.
Su debut como jugador se produjo el día 7 de abril de 1996, en Edmonton, Canadá, cuando Patricio Cornejo, otra gran gloria tenística del país sudamericano, lo hizo debutar con 16 años y 188 días, como reemplazo de emergencia de Marcelo Ríos para disputar el cuarto punto de la eliminatoria, cayendo ante Sebastien Lareau en tres sets. Allí, Massú se convirtió en el tenista más joven en disputar un partido de Copa Davis por Chile, hasta que en 2012, Cristian Garin rompió su registro con 16 años y 110 días ante Italia en Nápoles.
Entre las 27 series disputadas, hay una que sobresale entre todas, y es aquella en la que venció a Austria en 2009 en el Play-Off del Grupo Mundial. Allí, en un quinto punto que finalizó a las tres de la madrugada del lunes, Massú venció a Stefan Koubek para darle la victoria a Chile, tras cinco horas y 15 minutos. Tras su victoria, el doble campeón olímpico inmortalizó una frase que hasta el día de hoy, trascendió más allá del tenis y se ha convertido en mantra de todo un pueblo: “En la vida, nada es imposible, weón. Ni una weá”.
Tras su retiro como jugador en 2013, Massú inmediatamente tomó las riendas del combinado sudamericano. Luego de una dolorosa derrota en Barbados en 2014, Chile debió navegar por el Grupo II Americano por primera vez en 25 años, y un lustro más tarde, y ante el mismo rival de su icónica frase, clasificó a las Finales de Madrid en 2019, tras remontar un 1-2 frente a Austria en Salzburgo. Hasta hoy, Chile mantiene un invicto en casa con el viñamarino en la silla de capitán: Doce series disputadas, doce ganadas.
Con participaciones en las Finales en 2019, 2023 y 2024, Nicolás Massú y sus dirigidos buscarán, como locales ante España en septiembre, una nueva jornada histórica para el tenis chileno, que sigue soñando con levantar la Copa Davis.
Fuente: https://www.daviscup.com/
