La Junta de Andalucía, a través de su consejería de Educación, tanto en centros públicos como concertados promueve la celebración del día de Andalucía y el día de la bandera de Andalucía como si Andalucía fuese una nación, promoviendo que los niños pinten la bandera de Andalucía que es de origen islámico y canten el himno de Andalucía como si fuese un himno nacional, mientras que el día nacional de España, el 12 de octubre, prácticamente ni se celebra y rara vez se escucha el himno nacional. Ello conllevará que buena parte de esos niños en el futuro sientan Andalucía como su país y no España, promoviendo además el enfrentamiento y las diferencias con el resto de regiones españolas, lo que es enormemente perjudicial para España como nación. De hecho, crece el número de andaluces que se sienten más andaluces que españoles, que es uno de los objetivos de estas políticas, fundamentalmente también para justificar el enorme gasto económico que supone la propia autonomía, así como la carga fiscal que conlleva para empresas y autónomos.
Además, se promueve el ensalzamiento de Blas Infante, ocultando a los niños que este personaje sentía desprecio por su propio país, España, que manifestaba auténtico odio hacia la más grande Reina que ha tenido España que era la Reina Isabel la Católica por finalizar la Reconquista, y que lo que pretendía para Andalucía era reimplantar un nuevo Estado Islámico como Al Andalus. De hecho, la bandera de Andalucía que él diseño tiene origen islámico, cultura y religión con la que se sentía más identificado que con la religión católica que forma parte de la esencia de España y que pretendía eliminar, motivo por el cual, en su época, casi nadie le tomaba muy en serio y cosechó importantes fracasos electorales.
Con estas políticas tan perjudiciales y provincianas, se priva a los niños de Andalucía de sentirse orgullosos de la extraordinaria nación que tenemos como es España, lo que empañará sin duda su futuro, marcado por el pesimismo. En cambio si los niños españoles conocen de verdad la historia de España, lo que hemos logrado, lo que hemos sido, la primera potencia mundial durante casi tres siglos, verán el futuro con mayor optimismo y sentirán que forman parte de un país extraordinario que puede llegar a volver a conseguir cosas extraordinarias.
Por tanto si Vox es decisivo en el gobierno regional, podrá frenar total o parcialmente este adoctrinamiento andalucista tan dañino y perjudicial para los niños y en cambio, promover un patriotismo español sano y lógico, enormemente positivo y motivador para su futuro profesional o empresarial y para una visión positiva y fraternal respecto del resto de España y de los españoles.
