El inesperado resultado de las elecciones del 23 de julio es un mérito absoluto de Pedro Sánchez y la consecuencia de serios errores de estrategia de Feijó. Mientras que Pedro Sánchez ha apoyado a sus posibles socios de SUMAR y ha promovido el miedo a la “ultraderecha” de Vox, Feijó ha caído en esa trampa y se ha sumado a los ataques a su posible socio de Gobierno, consiguiendo bajar drásticamente los escaños de Vox en beneficio de Sumar.
Los 600.000 votos que Vox ha perdido y que se han ido al PP por la estrategia del “voto útil” a penas le ha sumado escaños mientras que en manos de Vox, habría sumado lo suficiente para una mayoría alternativa.
Hay que reconocer que la estrategia de Pedro Sánchez ha sido mejor que la de Nuñez Feijó y le va a llevar sin duda a otros cuatro años más de Gobierno de España. En cambio Feijó ha empezado a sufrir su descrédito dentro del partido, ya desde que salió al balcón y los afiliados aclamaban a Ayuso cuya estrategia de confrontación con el PSOE agrada más a la militancia que la actitud de mano tendida del actual presidente nacional.
