Una de las más claras conclusiones que se ha podido sacar del acuerdo de PP-Vox en Extremadura es la máxima prioridad del PP a nivel nacional en no renunciar a adoctrinar a los niños en el nacionalismo contra España como medio de defensa de las autonomías, que en Andalucía es el nacionalismo islámico de Blas Infante, mientras les privan de la historia de la Nación más grande de la historia que es España y de la que niños y jóvenes podrían aprender y promover para ver el futuro con más optimismo.
Tampoco en el PP parece que quieran frenar el adoctrinamiento en el odio a los hombres y a la familia ni la promoción de la homosexualidad a través del adoctrinamiento en género y LGTBI para atacar la familia y la natalidad que se encuentra en la peor situación de nuestra historia, con unas consecuencias nefastas para la salud con el mayor índice de enfermedades mentales y de suicidios de nuestra historia. La familia es el pilar fundamental de la persona mientras que la soledad hace a las personas más débiles y vulnerables frente al Estado, la política y las empresas de consumo de productos nocivos para la salud.
Llama la atención el absoluto desconocimiento de estas ideas del PP que la inmensa mayoría de los votantes que la ignoran por completo, dado que las aplican de forma intensa y no suele reivindicarse en exceso en sus programas y discursos, porque a buen seguro, buena parte de sus votantes no las comparten.
Tiene cierta razón Ignacio Arsuaga de Hazte Oír cuando insiste en la necesidad de que Vox exija medidas provida como ofrecer a las madres en riesgo de aborto una eco 3D y medias desprotección de la familia como eliminar la ideología de género y LGTBi de los colegios para niños y mayores. Sin embargo, el problema no es Vox que está por tales medidas y las aplicaría si gobernase en solitario, el problema es la prioridad absoluta de tales medidas para el PP tan perjudicales para el individuo.

De hecho, la señora Guardiola ha sido coherente en las negociaciones en Extremadura con lo que ella destacó en campaña como los pilares de sus políticas que son las mismas que las de Podemos: aborto, feminismo e ideología LGTBI.
El PP, cada vez más girado a la izquierda, se debe aparentemente a los intereses internacionales que promueven la nefasta agenda 2030 y para ello cuenta con el apoyo de un ejército de medios y periodistas, que son los que llaman “ultras” a Vox por defender España, la vida, la familia, además del progreso y las libertades.
No obstante, la gran esperanza para España son los jóvenes que mayoritariamente defienden España y los valores tradicionales que son los mejores porque gracias a internet son muy difíciles de manipular en ideas tan nocivas como el comunismo, las ideologías contra la familia o el laicismo anticatolico.
Esperemos que Vox vaya poco a poco gobernando y frenando el grave daño a los españoles en los últimos años y enderezando el rumbo de una de las grandes naciones de la historia de la humanidad como la nuestra. Hay que ser positivos, así será.
