Franco congeló los alquileres y el PSOE de Felipe González los liberalizó con el decreto Boyer de 1985
RedacciónLectura 3 min
El decreto Boyer, aprobado por el Gobierno de Felipe González el 30 de abril de 1985, puso fin a la prórroga forzosa en los nuevos contratos de alquiler, un régimen de rentas congeladas heredado de las leyes de arrendamientos urbanos del franquismo.
La historia del alquiler en España está marcada por décadas de intervención: protección del inquilino y límites a la libertad del propietario para fijar condiciones. Durante el franquismo, las sucesivas leyes de arrendamientos urbanos consolidaron un sistema de prórroga forzosa y control de rentas que dio lugar a los llamados alquileres de renta antigua.
Una ley de 1964 que priorizaba la «justicia social»
El preámbulo de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964 afirmaba que la reforma no podía consistir en «la simple e inmediata vuelta al sistema jurídico propio del Derecho común» y debía atender a «las exigencias ineludibles de la justicia social». Junto a ella, el régimen aprobó la Ley de Viviendas de Renta Limitada de 1954. Tras la muerte de Franco, nadie se atrevió a tocar la norma: los alquileres seguían congelados.
Comprar en lugar de alquilar
El efecto fue la práctica desaparición del mercado de alquiler, de modo que los españoles ahorraban para comprar un piso. Según los datos que recoge GeneralFranco, el 77,8 % de los españoles era propietario de su vivienda; hoy esa proporción baja por la subida de los precios, y España ha pasado de estar entre los diez países con más propietarios al puesto 13.
La política de vivienda del régimen
En 1950 el Gobierno estimaba un déficit de un millón de viviendas. A mediados de los años cincuenta se creó el Ministerio de la Vivienda, y el Instituto Nacional de la Vivienda había lanzado ya en 1939 un plan de viviendas protegidas. Con el II Plan Nacional de la Vivienda (1961-1975) se construyeron 4.080.619 viviendas sociales en catorce años. Entre 1960 y 1980 el parque de viviendas familiares pasó de 7,7 millones en 1960 a 10,6 en 1970 y 14,7 a comienzos de los ochenta. La mayoría de los españoles consiguió una casa que pagó en 8 o 10 años, pese a intereses bancarios que en muchos casos superaban el 10 % anual.
El decreto Boyer
La congelación de las rentas antiguas y la prórroga indefinida de los contratos se mantuvo hasta la llegada del PSOE a La Moncloa. El Real Decreto-ley 2/1985, de 30 de abril, sobre medidas de política económica, liberalizó el mercado de alquileres: los nuevos contratos dejaron de estar sometidos a la prórroga forzosa y la norma entró en vigor el 9 de mayo de 1985. No desaparecieron de golpe todas las rentas antiguas, porque los contratos ya existentes conservaron su régimen jurídico.
La experiencia histórica reabre un debate vigente: cómo equilibrar la protección de los inquilinos, la seguridad jurídica de los propietarios y los incentivos para ampliar la oferta de alquiler.
Foto: Felipe González en 1984, Pool Moncloa, Ministerio de la Presidencia (Wikimedia Commons, CC BY).
Fuente: GeneralFranco: Franco congeló el alquiler y lo eliminó Felipe González con el decreto Boyer 2/1985



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