Comentando con los medios vaticanos el enésimo ataque yihadista ocurrido en un pueblo de la diócesis de Pemba, en Cabo Delgado, el arzobispo metropolitano de Nampula, Saúre, pide el fin del odio y auspicia respeto recíproco “entre aquellos que se proclaman hijos de Dios”. El jueves pasado el asalto llevó a la destrucción de la iglesia de San Luis de Monfort, incendiada como parte de sus estructuras.
“Profundo dolor” por una “bárbara destrucción” que ha dejado “toda la Misión católica de San Luis de Monfort en Minheueni, diócesis de Pemba, de hecho en escombros”. Estas son las palabras dadas a los medios vaticanos por Inácio Saúre, arzobispo metropolitano de Nampula, presidente de la Conferencia episcopal de Mozambique, como comentario al enésimo ataque yihadista contra una parroquia y sus estructuras en la provincia de Cabo Delgado, noreste del país, donde desde hace más de ocho años está en curso una guerra que hasta ahora ha provocado más de 6.200 víctimas y cerca de 1,3 millones de desplazados. En la sustancial indiferencia del mundo.
Las palabras de la provincial de las misioneras combonianas
Balance del último ataque: una iglesia incendiada, asaltadas también la casa de los padres escolapios y el asilo. En dar testimonio de ello a «Avvenire» fue el sábado pasado sor Laura Malnati, provincial de las hermanas misioneras combonianas en el país. Según su relato, en la tarde del jueves 30 de abril los milicianos de Ahlu al-Sunna wa al-Jama’a —grupo local afiliado a la galaxia fundamentalista del autoproclamado Estado islámico (Is) y activo desde 2017— atacaron el pueblo de Meza. “Lo prendieron todo fuego”, dijo, aún conmocionada, la hermana. “Por suerte los padres fueron avisados a tiempo y lograron” escapar “antes de que llegaran los terroristas”. La parroquia, fundada en 1946 por los Misioneros Monfortanos de Holanda e intitulada a San Luis de Monfort, es considerada el símbolo de la presencia católica en la región.
El obispo de Pemba: escenas de auténtico terror
En un mensaje a Ayuda a la Iglesia que Sufre, António Juliasse Ferreira Sandramo, obispo de Pemba, capital de Cabo Delgado, explicó que los milicianos llegaron alrededor de las 16 y entraron en la iglesia, prácticamente arrasándola. “Una escena de auténtico terror. Durante el ataque los civiles fueron capturados y utilizados como auditorio para mensajes de odio. La comunidad está en shock”, declaró.
El llamamiento a la solidaridad internacional
El obispo lanzó entonces un llamamiento a la solidaridad internacional por las víctimas de la violencia yihadista en la región. “Pedimos atención y solidaridad, desde hace casi nueve años capillas e iglesias son atacadas, destruidas, incendiadas en la diócesis”.
El arzobispo de Nampula: basta de odio, pedimos respeto
Un mensaje reiterado por el arzobispo Saúre, quien expresó un “enérgico repudio de la violencia contra los cristianos”, invitando “al respeto recíproco y al amor entre aquellos que se proclaman hijos de Dios y, en nuestro caso particular, entre los creyentes de las religiones abrahámicas”. El odio contra los cristianos “está en total contraste con nuestra cultura de convivencia pacífica entre personas de diferentes fes religiosas en Mozambique”, evidenció, dirigiéndose finalmente directamente a los yihadistas —“dejen de sembrar destrucción y muerte, dejen de incitar a la cristianofobia”— y auspiciando “que la islamofobia no se manifieste nunca, porque los musulmanes no son nuestros enemigos, son nuestros hermanos muy amados”.
Mozambique entre los países más pobres del mundo
Cabo Delgado es una de las provincias más pobres de Mozambique, a su vez en el penúltimo lugar en la clasificación del Banco Mundial. Sin embargo, el norte es rico en minas y gas. Por las violencias, según el Alto Comisionado de la ONU para los refugiados, más de 110.000 personas se vieron obligadas a huir en 2025.
Fuente: https://www.vaticannews.va/
